Entre las aspiraciones de hijos que buscan construir su propio camino profesional, la falta de profesionalización y los conflictos que frecuentemente culminan en litigios, únicamente el 30% de las empresas familiares logra superar el traspaso de la primera a la segunda generación. Este porcentaje desciende aún más cuando se trata de la tercera generación, en la que solo el 13% de los emprendimientos se mantiene activo, según las estimaciones de la Universidad Siglo XXI.
“Es muy importante tener una planificación sucesoria. Generalmente, las empresas familiares no mueren por el negocio, mueren por el vínculo afectivo, por la comunicación humana. Con lo cual, es importante planificarlo y hacerlo antes de que sea necesario. No hay que esperar a que las empresas tengan ya un conflicto, sino anticiparlo cuando nos llevamos bien y al negocio le va bien. Ese es el momento de sentarse en una mesa y conversar sobre aquellas cuestiones difíciles que hay que tener para planificar un futuro compartido”, comentó Javier Faiwusiewiez, director de la sede Buenos Aires del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (Iadef).
No obstante, en muchas ocasiones, el cambio de liderazgo se produce por alguna urgencia, en lugar de ser un resultado de una planificación previa. En efecto, solo el 16% de las empresas tiene un plan documentado y estructurado para la transición de liderazgo, según el informe Exit Planning 2025.
Para minimizar conflictos, algunas empresas han comenzado a implementar el “Protocolo familiar”. Este documento, que se puede presentar ante la Inspección General de Justicia, establece diversas normas: desde quiénes pueden trabajar en la empresa hasta los requisitos académicos que deben tener para ocupar ciertos puestos, así como los procedimientos para resolver disputas.
“Nuestro Directorio es un grupo de WhatsApp, pero lo estamos trasladando a un protocolo familiar. Lo hacemos más que nada para que se sepa lo que sí se puede hacer y lo que no, sin que eso nos genere ninguna controversia entre los miembros de la familia. Pero hoy, por el grupo de WhatsApp charlamos desde nuevas recetas, hasta nuevos rellenos, proveedores, maquinarias que vemos que podrían funcionar”, describió Juan Martín Navarro, propietario de Churrería el Topo, en el cuarto capítulo de la segunda temporada de “Manual de Emprendedores”, producido en colaboración con Andreani y Personal.
En el caso de la emblemática churrería, que cuenta con tres generaciones activas en la gestión, optaron por dividirse el negocio familiar según la localidad. Juan Martín Navarro se encargó de las sucursales de Buenos Aires, mientras su hermana opera en Pinamar.









