Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), destacó que el contrabando afecta varios sectores y fue el eje central del V Encuentro del Consejo de Asociaciones Empresariales Sudamericanas por el Comercio Lícito, donde la CAC mantiene la presidencia pro tempore.
“El contrabando siempre existió y es probable que siga existiendo”, comentó Grinman al iniciar la reunión. Sin embargo, subrayó que este delito está vinculado a otros crímenes, como el fraude marcario y la piratería, y resaltó que Argentina posee 9374 kilómetros de frontera, de los cuales 2500 son “permeables”, especialmente en su región norte.
Grinman expresó su preocupación por el aumento “sorpresivo” en mercados como el de los celulares. De las 60 millones de líneas que hay en el país, se renuevan alrededor de 10 millones de dispositivos anualmente. Históricamente, el contrabando tenía una participación del 7%, pero ahora se estima que alcanza el 35%. La mayoría de estos productos ingresan a través de Paraguay y, muchas veces, provienen de Panamá, utilizando el aeropuerto de Ezeiza como ruta.
Aunque reconoció los esfuerzos del Gobierno para mejorar los controles fronterizos, Grinman remarcó la complejidad de la situación. “Sabemos que el Gobierno está intentando controlar fronteras tan extensas”, indicó, señalando que en algunas localidades del norte, muchas familias dependen de estas actividades ilegales, lo que añade un componente social a la problemática.
Además, el líder de la CAC mencionó relevamientos que indican una notable presencia de productos ilegales en diferentes sectores. Por ejemplo, en el Área Metropolitana de Buenos Aires, cerca del 40% de la cerveza que se vende podría ser de origen ilegal, mientras que el contrabando de cigarrillos aproxima el 10%, similar al promedio global. A esos productos se suman textiles y alimentos.
De acuerdo con sus estimaciones, se estima que el comercio ilegal provoca al Estado pérdidas de entre 2500 y 3000 millones de dólares anuales en recaudación.
El tema de la sub-facturación en el comercio internacional también fue abordado, concibiendo la necesidad de mejorar los controles aduaneros. Grinman puso como ejemplo el ingreso de 500.000 jeans desde China, los cuales fueron declarados a un precio FOB de solo 0,10 dólares cada uno. “¿Cómo alguien que recibe una factura con un precio de diez centavos no se da cuenta de que hay algo extraño?”, cuestionó.
Desde la Aduana se desmintió la existencia de una denuncia relacionada con jeans a 10 centavos de dólar.
Asimismo, Grinman aludió al crecimiento del comercio electrónico, señalando los “fenómenos digitales” que facilitan la compra de pequeños productos desde el exterior sin especificar plataformas. Existe preocupación entre los empresarios por los laxos requisitos para comercializar productos y la facilidad con que mercancía ilegal se distribuye por todo el país.
Cada año, aproximadamente 3 millones de celulares ingresan al país mediante contrabando, lo que indica una organización bien estructurada, reportan las marcas, y equivale a 130 contenedores anuales.
El presidente de la CAC comentó que competir con la industria china es inviable. “No se puede competir con China, ni en jeans ni en automóviles. El Gobierno chino subsidia a cada exportador”, afirmó, clamando por mayores controles.
“Los consumidores desean precios bajos. Para algunos, no supone problema gastar mil dólares en un traje, pero la mayoría busca ropa asequible”, añadió, insistiendo en que muchos productos ilegales no son de inferior calidad.
Por ello, consideró que no es suficiente con campañas de concientización para cambiar hábitos de consumo; podría ser más efectivo aumentar los controles. “Pedirle a la gente que no compre productos por dudas sobre su origen o porque podrían estar relacionados con trabajo esclavo o infantil es complicado. Es difícil transformar la cultura del consumidor; quizás sea más fácil intensificar los controles”, expuso.
Por último, valoró la labor conjunta impulsada por el Consejo de Asociaciones Empresariales Sudamericanas por el Comercio Lícito y destacó la disposición del Gobierno. “El Ministerio está trabajando con los recursos que tiene, pero el trabajo que realizamos con el Consejo es crucial”, concluyó.
Grinman además reflexionó sobre sus experiencias pasadas con gestiones fallidas y su compromiso a seguir colaborando con funcionarios de todos los niveles y administraciones.
Martín Ferlauto, secretario de Seguridad de la Nación, observó que el contrabando ha sido históricamente subestimado. “Se ha intentado reducir a simples infracciones administrativas o delitos menores de frontera. Para el Ministerio de Seguridad Nacional, el contrabando tiene un impacto geopolítico: es una de las principales vías de financiamiento para redes criminales transnacionales”, manifestó.
Recién que el ingreso de mercancías ilegales afecta a la industria local, destruye empleos formales y disminuye la recaudación tributaria, además de utilizar las mismas rutas logísticas aprovechadas por organizaciones que se dedican al narcotráfico y la trata de personas.
El funcionario destacó los resultados del Plan Güemes, ejecutado en la frontera norte desde finales de 2024. En el primer cuatrimestre de 2026, las intervenciones crecieron un 129% interanual, los controles de personas aumentaron un 263%, y los de vehículos, un 322%.
En términos de los resultados operativos, enfatizó que los decomisos de prendas aumentaron un 660%, el secuestro de cigarrillos creció un 173% y las incautaciones de productos electrónicos aumentaron un 20,5%.
También hizo alusión a los avances del Plan Guazurarí, implementado en Bernardo de Irigoyen (Misiones), donde la presencia de fuerzas federales creció un 30%. Informó que los controles territoriales aumentaron un 41%, las personas inspeccionadas un 112% y los vehículos controlados un 86%, al tiempo que también se incrementaron las incautaciones de cigarrillos y otros productos de contrabando.
Diego Figueroa, Asesor de la Dirección General de Aduana, aseguró que no hay jeans a 10 centavos hasta mayo, aunque mencionó la existencia de algunos a 55 centavos, con multas que oscilan entre 7 y 4 dólares.
El funcionario también señaló las complicaciones del intercambio informativo con China, país que no responde a pedidos desde hace 7 años, dejando como alternativa el uso de multas que las empresas tienden a pagar.
En relación a una denuncia sobre remeras que ingresaron a 0,10 centavos, Figueroa destacó que se pudo obtener la factura, gracias a vínculos con Estados Unidos, y que se ha avanzado en la demanda correspondiente.









