A pesar de las numerosas preguntas que le realizaron, Cerimedo, encapuchado, se negó a responder verbalmente y se limitó a hacer pequeños gestos de afirmación o negación. Un periodista le consultó: “¿Es político todo esto?”, a lo que él asintió. Al preguntarle si había citado a Nadia Beller al hotel, negó con la cabeza.
Luego de pronunciarse solo para reclamar ver a sus hijos, y tras romper en llanto, se vivió un momento de confusión cuando una mujer presente advirtió: “Cuidado, estamos atrasados con la audiencia. Este ascensor es magnético”, mientras se encontraban en el piso 12.
Un periodista le dijo: “Fernando, haga su descargo, usted tiene derecho a réplica”, mientras él continuaba llorando. Finalmente, tanto Cerimedo como la fiscalía no llegaron a tiempo, lo que llevó a la suspensión de la audiencia.
Posteriormente, la fiscal Yolanda Aguilera comunicó a medios locales que Cerimedo había sufrido una descompensación en su trayecto hacia la sala de audiencias.
Según se detalla en la imputación, Cerimedo habría planeado y ejecutado el ataque, persuadiendo a la víctima para que se dirigiera al hotel bajo la falsa promesa de ofrecerle protección. Esto se hizo aprovechando su relación como pareja y el hecho de que ella está embarazada de cuatro semanas.
Asimismo, se menciona que Cerimedo presuntamente dirigió la emboscada a través de comunicaciones electrónicas, evidenciando su participación activa en el ataque, que incluyó un intento de fuga en una aeronave. No obstante, no se logró consumar el delito por circunstancias ajenas a su control.
El exasesor fue arrestado la misma noche del ataque en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, tras haber llegado de La Paz, donde reside, luego de recibir una alerta de Beller sobre el ataque sufrido. Desde entonces, permanece detenido a la espera del avance de la causa en su contra.









