Su llegada se produjo pocos días después del nacimiento de “Lionela”, la primera ternera de la muestra, transformando el evento en un escenario poco común donde el público puede ser testigo de estos nacimientos en el predio ferial.
El nacimiento no estaba programado para esos días. Luis Gallo, responsable de la cabaña, explicó que la oveja comenzó a manifestar ciertas señales que hicieron sospechar un adelantamiento del parto. La falta de apetito fue el primer indicio y, gracias a la experiencia adquirida a lo largo de los años con esta raza, el equipo supo rápidamente que el nacimiento era inminente.
“Vimos que a la mañana no comió su ración y a la tarde tampoco. Con un ojo entrenado, nos dimos cuenta de que se venía. Hubiésemos preferido que naciera en el campo, pero terminó ocurriendo aquí. Por suerte, fue un parto totalmente normal”, relató el productor.
El pequeño cordero pesó 3,5 kilos al nacer, un peso que, según Gallo, es adecuado ya que facilita el parto y permite una buena recuperación de la madre. Esta buena condición física de ambos les permitirá continuar con el cronograma previsto para la exposición.
Además, uno de los aspectos más interesantes es que Carlos no solo permanecerá en el corral: en pocos días se unirá a su madre en la pista central, donde La Ponderosa competirá en la categoría de oveja menor. “Corporalmente no perdió casi peso, se mantuvo muy bien, así que estamos contentos porque podrá entrar con su cría”, afirmó el criador.
El nacimiento también contribuye a resaltar algunas características de la raza Dorper, que ha ganado terreno entre los productores en los últimos años por su enfoque carnicero. A diferencia de muchas razas ovinas, estos animales no producen lana, sino pelo, lo que elimina la necesidad de esquila. Durante el verano, mudan naturalmente su pelaje y lo desarrollan de nuevo en invierno, brindando mayor protección ante las bajas temperaturas. Además, son reconocidos por su rusticidad, su buena aptitud maternal y la capacidad de tener partos múltiples.
La cabaña La Constancia tiene una amplia trayectoria en la actividad, cuyos orígenes se remontan a 1963 con la fundación por parte del abuelo de la familia. Desde 2001, su administración ha recaído en la siguiente generación, siendo actualmente conducida principalmente por Luis Gallo y su hermano. En esta edición de la exponencial de Palermo, la cabaña ha tenido una destacada participación, presentando no solo ejemplares Dorper y Hampshire Down, sino también cabras y aves de raza.









